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Gatos hidráulicos, imprescindibles en los talleres

14 julio 2016

Tipos de gatos hidráulicos, funcionamiento, ventajas, precauciones.

Uno de los elementos indispensables en nuestro vehículo y en los talleres de automoción son los gatos hidráulicos. Aunque existen diferentes clases de gatos, este y los de tijera. Vamos a ver en qué consisten, qué tipos son los más comunes y la ventaja sobre los de tijera.

 

Gatos hidráulicos, funcionamiento, tipo y ventajas

Los gatos hidráulicos utilizan líquido en su interior, como indica el nombre. El sistema de funcionamiento es por medio de la multiplicación de fuerza. Aplicando una fuerza, o presión, en un lugar en el que hay mayor volumen y desplazando este a otra parte en la que se contrae. De esta manera se consigue crear una fuerza mayor que la que se aplica en la parte con más volumen.

 

Hay dos tipos de gatos hidráulicos que se usan habitualmente. El primero de ellos es el de botella, que consiste en una pequeña botella metálica rellena de líquido que genera una presión en su interior y hace que se produzca la elevación de la parte en que se encuentra el asiento. De esta manera, moviendo con suavidad la palanca que genera dicha presión, se consigue levantar un peso de entre 2 y 5 toneladas, dependiendo del modelo.

 

El otro es más voluminoso y se suele utilizar en garajes. Tiene un mayor apoyo, ruedas para moverlo y además es más fácil de posicionar en lugares más inaccesibles del vehículo.

 

La ventaja de estos sobre los de tijera es que los segundos necesitan mayor fuerza para la elevación y además son más inestables. Sin embargo, pesan menos y son menos voluminosos. En sentido monetario, también son más baratos. Por esta razón es más habitual verlos en los maleteros de los automóviles junto a la rueda de repuesto.

 

Gatos hidráulicos, precauciones

Queda claro que los gatos hidráulicos son superiores en fuerza y estabilidad que los de tijera. Si embargo, no por esto nos debemos confiar.

 

No deberíamos nunca ponernos debajo de un coche para realizar ninguna acción confiando en que el gato soporte el peso. Si queremos hacer alguna labor que requiera que nos situemos en dicha postura, debemos asegurarnos de que tenga más apoyos que solamente el gato. Para estas tareas es imprescindible colocar al menos dos borriquetas, una en cada extremo por si el gato fallase.

 

También debemos asegurarnos, sea que nos vayamos a poner debajo o no, de que la superficie sea horizontal y estable. Si por ejemplo está en cuesta, es muy probable que todos los apoyos se desestabilicen y el vehículo se caiga.

 

Por último, aunque resulte evidente, cerciorémonos de que el peso que pensamos que soporte está dentro de los límites recomendados por el fabricante. Todos los gatos tienen la carga máxima que pueden soportar escrita en algún lugar visible.

 

Ahora conocemos las ventajas de utilizar un gato u otro, como son la facilidad a la hora de la elevación o el peso soportado de los hidráulicos, o el espacio y precio de los de tijera. De nosotros depende, en base a nuestras necesidades, escoger el que más nos interesa.

 

Si está interesado puede ver nuestros gatos hidráulicos